martes, 29 de diciembre de 2015




Hablar de la amistad es muy osado, no pretendo hablar de ello, quisiera escribir sobre lo más cercano a una amistad que tengo, considerando que es un nexo muy grande con alguien que no tengo ningún lazo familiar, ni compromiso económico, mucho menos hay caras falsas de por medio. Se trata de una niña que conocí cuando yo también era niña, tenía como 5 años, podría decir que es la primera persona de la que recuerdo haberme hecho su amiga. No somos amigas desde entonces, el caso es que dejamos de vernos muchos años y luego nos reencontramos, supongo que se puede prestar a malas interpretaciones, pero ambas nos necesitábamos la una a la otra (par de insoportables de pocos amigos).



Por cuestiones de la vida de cada quien, ella se ha mudado a Pensilvania, y por momentos pensaba que más nunca Hablar de la amistad es muy osado, no pretendo hablar de ello, quisiera escribir sobre lo más cercano a una amistad que tengo, considerando que es un nexo muy grande con alguien que no tengo ningún lazo seriamos las misma, nuestra relación se basaba en vernos y hablar hasta la madrugada), grata sorpresa me lleve cuando al mes aun hablábamos casi todos los días, la mayoría de tiempo, aunque ella estuviese allá y yo aquí.

Esta no es la amistad en que nos decimos cuanto nos apreciamos la una a la otra a cada momento de manera seria, de hecho es la primera  vez que hablo tan seriamente de mi (única) amiga. Es como si aún tuviésemos Seis y hablamos idioteces, aunque a veces filosofemos, o leamos poemas y libros, en realidad es un juego en el que ella escucha lo que yo sé y yo disfruto que alguien me escuche (y entienda).

El punto no es hablar pavadas sobre mi única (mejor) amiga, el punto es recalcar lo bien que es que aunque un persona no sea tu familia, la sientas como tal, y aunque no tengas la obligación de encontrarte con alguien, lo hagas, y no por obligación, si no por el simple hecho de disfrutar que por unos minutos puedes ser niño sin tanto rollo.

Adjunto una fotografia de felicidad:

 y otra donde siento pena por ella, como siempre:

 

 

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