Seguro que con los ojos bien cerrados, y los oídos en otra parte, volvería a ver sonrisas alegres y escuchar palabras de felicidad. Consciente de que la felicidad dura sólo días, minutos, instantes.
Descansando la vista, seguro que vería a las personas que hace rato que no veo, quisiera escuchar la música que hace tiempo no escucho.
Si pudiese por un rato, minutos, instantes desconectarme de la pesadez de las responsabilidades, del bullicio de palabras necias; si me zafara del presente, seguro volvería a pequeños momentos donde sin saberlo (hoy, consciente de ello) tuve todo y no lo notaba.
Esto no es una carta en rechazo a la realidad presente (ni pretendo nunca vivir en el pasado) , es una nota conmemorativa a los pequeños momentos que vale la pena atesorar.

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