Cuestionario #1
Suponiendo que el mundo nos ofrezca un nuevo comienzo: ¿Qué quisiéramos preservar
para la humanidad? ¿Qué recuerdos quisiéramos tener seguir conservando? Y ¿quiénes quisiéramos que nos siguieran acompañando? ¿Qué seguiríamos amando? ¿Qué es
importante?
Cuestionario#2
Suponiendo que estemos condenados a vivir cien años más: ¿Qué
quisiéramos dejar para siempre en el olvido? ¿A quién quisiéramos dejar de ver
de una vez por todas y para siempre? ¿Qué comenzaríamos a odiar? ¿Qué es
verdaderamente importante?
Si me hubiese hecho estas preguntas a los 10 años, en pleno
ejercicio de mi inocencia, hubiese dicho ojala siempre pudiese jugar a fingir ser
alguien mayor, que quisiera siempre recordar mis programas de televisión, que
quiero estar siempre con mis padres y que nunca dejaría de amar a mis abuelos,
y lo que es importante es aprender.
En la víspera de mi
cumpleaños número 19 las preguntas que frecuentemente me formulo se parecen más
a las del segundo cuestionario, y es más complicado contestar, ya que al
parecer los años me vuelven más pensativa.
Hace meses hubiese dicho que quisiera olvidar lo que alguna
vez me hizo daño, y aun más los momentos
que a ratos fueron de felicidad y al tiempo espinas punzo-penetrantes. Quisiera
olvidar a las personas que con palabras que con palabras salidas de estómago
(nunca del corazón) hirieron a quienes quiero, a quienes hablan sin saber, ven sin mirar
y no usan el cerebro más que para pensar para sí mismos. Escogería dejar
en el pasado las peleas absurdas con mi
mama, los amigos que ya no son y todos los rencores. No quisiera ver nunca más
a unas pocas personas que no me agradan,
pero tienen mención honoraria quienes forman parte de un pasado feliz y hoy son
recuerdos dibujados es una escala de grises, y comenzaría a odiar a quién
miente. Y por último verdaderamente importante son los libros, mis dibujos, mi
familia.
Hoy, a esta hora, diría ojala la memoria nunca me haga
olvidar los buenos y malos ratos, ni borre mi mente las personas que me han marcado,
y en este punto, espero nunca ocupar mi
mente en odios y rencores, andar por la vida sin el presagio de ver a
alguien indeseable. Y para terminar no
tengo claro que es verdaderamente importante, y tampoco me preocupa.
Si es cierto que con los años viene la madurez, también viene
con ella la innegable apatía que no me sienta del todo mal.
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