miércoles, 23 de diciembre de 2015

No del todo.


Él se llamaba Federico – Podría haber sido Pedro, Ángel o Gilberto, pero es Federico-, es un adulto, no hace mayor cosa, más que componer hermosas melodías, que reproducía con el saxofón que le ha dado total sentido a su vida. Podría decirse que Federico ha decidió llevar una vida tranquila, sin muchos lujos, sin mucho apego a lo material, sin  trabajo demasiado serio, su mujer los acompaña desde la adolescencia y sigue convencida de que estará con Federico lo que le reste de vida. Federico simplemente no puede imaginar la vida con alguien más.
Fede no es un tipo precisamente común, no es de los gerentes que puedes ver a diario en oficinas, ni la persona a la que le confiarías un asunto de mucha importancia, o a quien le podrías pedir ayuda financiera; es más bien del tipo de personas que oírles hablar es motivo de alegría, es ese tipo muy extraño de personas que es sutil en su rudeza, y que apenas lo conoces sabes que no tiene igual, y quieres conocerlo, aunque sepas de antemano que nunca lo entenderás.
Para Federico Las cosas no siempre son como las personas creen que deban ser siempre, el considera que es mejor un amigo de la infancia que contactos  pudientes, que un café compartido es un regalo del cielo; cree que no hay manera de vivir para siempre pero que si lees puedes tener muchas vidas llenas de vida, y que si su música hiciera feliz a alguien por tres minutos de canción, ya habrá cumplido una meta.
Federico es poema, música y literatura, Federico es amor y pasión por lo que hace, y aunque no muchos lo comprendan seguirá siendo por siempre Federico.
Como vivimos en el mundo es el que es y no en el que quisiéramos, Fede no se salva de los juicios deliberados de las personas, que si bien no son del todo cierto tampoco son del todo falsos. Las personas comentan _-critican- que Federico no maduro lo suficiente, que no sentó cabeza, y que ni siquiera hijos le dio a su mujer. Nunca se ocupó de un buen trabajo ni tuvo grandes metas: siempre hizo lo que quiso. Repito, lo que se dice de Federico no es del todo Falso, pero tampoco es del todo cierto. Suponiendo que sea cierto todo lo que dicen, ¿juzgaría usted –que ya conoce a Federico- su forma de ser y existir? ¡Por supuesto que lo haría! No quiere esto decir que lo que usted piense de él sea del todo cierto, ni del todo falso.
Es esto lo que los pasa a diario con las personas que conocemos – o que no conocemos lo suficiente- y no creo que haya demasiado problema es ello, creo que el problema comienza cuando creemos poder saber la verdad, cuando siempre hay un espacio innegable al quizás.

1 comentario:

  1. Siempre creemos saber todo pero nunca sabremos ese quiza, nunca sabremos el porque de eso que nosotros sabemos, la historoa.oculta q solo sabe la persona q la vive y aun asi tenemos la.osadia de criticar de comentar y de juzgar somos seres.humanos y todos tenemos ese error ...

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